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UN SUMISO MUY PUTA
Hola de nuevo, aquí estoy de vuelta para contaros
algunas experiencias más; como os conté en mi
anterior relato, me encanta que mi mujer se ocupe de mi sexualmente,
tiene varias costumbres como son que ande desnudo en la casa
los fines de semana, con el único adorno de un delantal
y unas bolas chinas en el culo.
Después de esta pequeña introducción,
continuaré contadoos desde el final de mi anterior
relato, donde me quedé con el encargo de mi mujer de
comprar un arnés nuevo con una buena polla para que
pueda follarme a su gusto y así lo hice, compre un
rabo de latex de ocho pulgadas, una muy buena imitación
del capullo y las venas y de un tamaño acojonante.
Al día siguiente de hacer la compra salí de
viaje para reunirme con ella y al llegar y tras los besos
y abrazos de rigor me susurró al oido – “
¿Lo compraste? “ – no hice más que
asentir con la cabeza y su cara me mostró una sonrisa
radiante, los ojos le brillaban, seguramente imaginándose
el momento de usarlo, se arrimó a mi y mientras me
decía al oído que había echado mucho
de menos a su puta, me dio un buen apretón en la polla.
Comimos con su familia, y en cuanto nos fue posible sin quedar
mal irnos lo hicimos, en el camino hasta la casa ya me iba
diciendo que me preparara que en cuanto llegáramos
me iba a dar el postre que de verdad me gustaba.
Al entrar a la casa me ordenó desnudarme y en cuanto
me quité la camisa se apoderó de una de mis
tetillas y comenzó a morderla y chuparla hasta que
consiguió se me pusiera duro el pezón y entonces
sacó una especie de anilla, como un clip, con una abertura
pequeña y dos bornes y me lo colocó en el pezón;
repitió el mismo proceso con la otra, manteniéndolas
de punta.
A continuación me quitó los pantalones y el
slip y me pasó la lengua por el glande, recorrió
la polla hasta la raíz y chupó uno de mis huevos
con fuerza, diciendo – “ Echaba de menos a mi
puta favorita, como está mi culito?, preparado para
probar el nuevo juguete? “ – y abriendo mi maleta
sacó la bolsa donde iba, le encantó y se dedicó
un momento a darle lenguetazos y metérselo en la boca,
se desnudó colocándose el arnés y adaptando
el rabo de plástico, y una vez hecho esto me dijo –
“ ¿Qué esperas una invitación oficial?,
ya me estas comiendo el coño y el culo, parece que
estos días sin mi te han malcriado.
Inmediatamente me puse a hacer lo que me había ordenado,
le separé los labios del coño y metí
la lengua buscando su clítoris que lamí y chupé
sintiéndolo crecer y humedecerse, mientras mi mujer
se dedicaba a dar crema al consolador del arnés, acariciándolo
como si se masturbase, yo seguía dándole a la
lengua pasando del chocho al culo y viceversa, en un momento
dado se me ocurrió intentar meter uno de mis dedos
en su culo, lo que me valió un manotazo en la cabeza
– “¿Qúe intentas cabrón?”
- preguntó mi mujer – “¿ acaso te
gustaría encularme?” – parecía bastante
cabreada, así que dije que no, que solo trataba de
darle placer, a lo que contestó – “A mi
me da placer follarte mala puta, desagradecida” –
y cogiéndome de un brazo me echó boca abajo
sobre la mesa y abrió un cajón de donde sacó
una regla de plástico y comenzó a darme azotes
en las nalgas, estuvo pegándome hasta verlas enrojecer,
para después colocar el consolador apoyado sobre la
entrada de mi culo y de un solo movimiento de caderas me lo
enterró hasta el fondo, dando los testículos
falsos del arnés contra mis nalgas.
Me hizo ver las estrellas, el dolor fue intenso pues el tamaño
era considerable y yo llevaba más de una semana de
descanso, con lo que mi agujero estaba más cerrado
de lo habitual.
Pero no se quedó ahí la cosa, comenzó
a follarmelo con mucha fuerza, dándome tirones del
pelo e insultándome – “Toma polla cabrón,
te vas a enterar de quien manda aquí, porque no eres
más que una puta, a la que voy a enseñar, so
cabrón” – y lindezas peores, nunca la había
visto así.
Tras follarme de esa forma brutal, me ató a la mesa
conforme estaba de pies y manos, y me colocó su antifaz
de dormir, de manera que no podia moverme ni ver nada, solo
oí como se cerraba la puerta de la casa.
Al cabo de más de una hora volví a oír
la puerta de la casa y pasos de más de una persona,
empecé a llamarla sin recibir respuesta, hasta que
noté unas manos separándome las nalgas y no
eran las de mi mujer pues estas eran más grandes, realmente
estaba muy nervioso, y fue cuando sentí apoyarse algo
en la entrada del culo y aquello no parecía plástico
o latex, sino una polla de verdad, no tuve tiempo de pensar
más cuando la sentí entrar de golpe y su tamaño
no era pequeño pues me llenaba por completo.
Llamé a mi mujer de nuevo, y mi sorpresa fue sentir
su voz junto a mi oído diciéndome – “¿Ves
lo que conseguiste enfadándome cabrón?, ahora
tienes una polla de verdad follándote, y más
te vale hacerme una buena comida de coño ahora puta,
o traeré a media ciudad a darte por culo” –
y debió subirse a la mesa pues al instante empujaba
mi cabeza entre sus piernas sin que yo opusiera resistencia
alguna, me esmeré poniendo en práctica todas
las habilidades de mi lengua para que quedara contenta, hasta
que la oí gemir con fuerza y su coño me inundó
la cara de jugos.
Pero yo seguía enculado hasta que sentí un
líquido dentro de mi que llegó a rebosar mi
culo y me corría por las piernas, entonces la sentí
decirme – “Cabrón, ya te llenaron el culo
de leche, aprendiste la lección de hoy puta?”
– ni que decir que asentí – “Pues
ahora abre esa boquita y comete la polla que tanto gusto te
acaba de dar y como premio te montaré la polla para
que me des placer y me llenes de leche el chocho”.
Sentí mi culo vació al quitarme la polla, y
sin pensarlo abrí la boca para recibirla, estaba llena
de semen y restos de mi culo, pero haciendo un esfuerzo enorme
fui limpiándola y comiéndome todo, mientras,
mi mujer me sobaba los huevos y me daba cachetes en las nalgas
.... debí hacer un buen trabajo porque aquella polla
empezó a crecer en mi boca, creí ahogarme hasta
que la sacaron y me desataron las piernas para darme la vuelta
y mi mujer se subió encima para calzarse mi polla que
a los pocos movimientos empezó a escupir leche a borbotones.
Ante aquella eyaculación tan rápida mi mujer
comentó con la otra persona lo mucho que debía
haberle gustado a su puta aquella follada y que me hubieran
llenado el culo de leche; lo que me dejó pasmado fue
su comentario siguiente – “Tendré que contratarte
más veces” – a quien narices había
llevado mi mujer para darme el castigo?, lo descubrí
un momento más tarde cuando me quitó el antifaz
...... era una mulata rubia de grandes tetas y con un rabo
de buen tamaño, era un travesti.
Mi error fue pensar que ya se había acabado todo,
pero no era así, mi mujercita aun tenia otra sorpresa
preparada, lo descubrí al decir – “Y como
parece que mi cabrón quiere probar un culo, vas a probar
el suyo, ¿contenta puta?, pero mientras vas limpiándome
el chocho” – la mulata se apoderó de mi
polla con su boca y volvió a ponérmela dura
en cinco minutos, para subirse encima y metérsela ella
misma.
Sentía mi polla apretada por su esfínter y
cada vez que subía y bajaba su polla golpeaba sobre
mi vientre mientras a mi me dolia la boca y la lengua de tanto
trabajar y mi mujer se entretenía en tirar de las anillas
de mis pezones y pellizcarlos.
Tardé más en correrme pero lo hice dentro de
su culo, el cual como podéis imaginar también
limpié, al mismo tiempo que se morreaban .... me puso
celosísimo pensar que la mulata podía follarse
a mi mujer mientras yo seguía atado, pero recogió
su ropa, se despidieron con un beso de tornillo y se fue,
solo entonces me desató diciéndome – “Me
ha parecido que no te disgustó el castigo puta, ya
sabes lo que es sentir como corre el semen por tus muslos
cabrón y cuando te vuelva apetecer un culo me lo dices
que puedo llamar a Iris (así se hacia llamar la mulata),
y puedes follárselo siempre que ella te folle a ti
antes, le gustaste tanto puta que ni siquiera nos cobró,
y puede que incluso me decida a probar esa polla mulata”.
Efectivamente no fue la última vez que nos visitó
Iris, que además se trajo alguna amiga y por supuesto
mi mujer probó la polla mulata, por lo que pudo llamarme
Cabrón y con mayúscula.

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